“LA CLASE” (“ENTRE LES MURS”). FRACASO DEL SISTEMA EDUCATIVO: SISTEMA EDUCATIVO DEL FRACASO

“LA CLASE” (“ENTRE LES MURS”)

UN FILME DE LAURENT CANTET

FRACASO DEL SISTEMA EDUCATIVO: SISTEMA EDUCATIVO DEL FRACASO

(Por A. Cirerol)

 

UTOPÍAS DE AYER Y FALACIAS DE HOY

¿Se puede pensar en cambiar las estructuras educativas sin acometer profundas transformaciones materiales en la sociedad? O, dicho de otra forma, ¿es posible transformar el sistema social desde la escuela?, aquella utopía en la que algunos llegamos a creer. Volvemos a las viejas verdades olvidadas o proscritas. Pues ¿no es cierto que el factor educativo se hace oscuro e incomprensible –mistificado- si su acción se desvincula de la división social del trabajo y de la ordenación de la sociedad en clases? Toca recordar a Lenin y no habría que disculparse por ello: la proclamación de una escuela apolítica, “democrática”, por encima de las clases, fuera de la lucha de clases, que esté al servicio de la sociedad toda y que aspire al desarrollo, a la formación plena de la personalidad de todos los niños, “no es más que una hipocresía burguesa destinada a embaucar a las masas”. ¿Quién podría, ante los hechos, afirmar lo contrario? Sin embargo, hoy en las democracias liberales se cultiva tal simulacro. La ideología de una “escuela unificadora y liberadora”, la “ilusión laica” de que puede existir una enseñanza neutra y para todos. “¿Cómo es posible creer, ¿cómo hemos podido creer durante tanto tiempo, que en una sociedad dividida en clases –en una sociedad de dominación de clase- la escuela iba a ofrecer a todos las mismas oportunidades de promoción social y de desarrollo personal?” (G. Snyders, “Escuela, clase y lucha de clases”. Comunicación, 1978). Hoy ya no se habla de lo que era una proposición común hace cuatro décadas, son saberes no sólo perdidos sino informulables: el sistema de enseñanza contribuye, por el contrario, a perpetuar la estructura de las relaciones de clase y a legitimarla: colabora a reproducir las relaciones de producción capitalistas. “Es evidente que los hijos del proletariado son los que fracasan, pero en realidad el capitalismo hace necesario ese fracaso: la escuela debe producir ese porcentaje de alumnos lo suficientemente endebles y retrasados como para justificar su derivación a esas clases… en suma, tanto la calidad como la cantidad de la mano de obra formada son determinadas por los intereses a corto plazo de los monopolios” (Pierre Bourdieu y J. Claude Passeron, citado en Snyders: “Escuela, clase y lucha de clases”). Existe una metodología de la exclusión, que no actúa por medio de medidas legislativas abiertamente antidemocráticas (bien al contrario), sino “de manera continua, por grados, a través de fracasos lentamente acumulados”, que sirven para convencer a los alumnos de clase proletaria de su condición accesoria y de su indignidad. Sobre esta división inicial se justificará todo el sistema de divisiones posteriores. Siendo ello así, no sucede mecánicamente sino de una manera tan natural (fatal) como opaca. Bien se puede afirmar como Christian Baudelot y Roger Establet que: “su función efectiva consiste en conducir al fracaso desde el comienzo a los niños procedentes de las clases populares para finalmente sujetarlos a sus puestos de explotados”. Así pues, no hay relación entre lo que se dice (escuela democrática, igualitaria, inclusiva, etc.) y lo que realmente es (una escuela de clase, malthusiana y discriminatoria). Fracaso del sistema frente a los alumnos y no al revés. El profesorado, que debiera ser pieza principal de la transformación del sistema, es, en general, un peón des-concertado/des-animado, víctima del mismo como sus alumnos, y tan discapacitado como éstos (“¿Quién educa a los educadores?”). Sin tener conciencia de ello practica una enseñanza acrítica y cumple, bajo la maraña neutral de procedimientos, técnicas y enfoques instrumentales, la función encomendada de selección, reproducción y legitimación social. De sus manos salen alumnos encauzados a ser currantes de obra o parados, “sumisos, consumidores expectantes y ciudadanos pasivos”. Los maestros son técnicos que, “por la educación domesticadora que se les ha transferido en la línea de montaje de la fábrica de las ideas, e impulsados por un conocimiento ilusorio y falaz, no suelen llegar a desarrollar una comprensión del mundo crítica y coherente” (N. Chomsky, “La des-educación”).

DENTRO DE LOS MUROS

A este respecto resulta de gran interés la película “La clase” (Laurent Cantet, 2007) para apreciar el estado de la escuela republicana francesa y, por extensión, de la situación actual de la educación pública en las democracias europeas. El filme (su título original “Entre les murs” condensa el sentido de la obra, pervertido en su transcripción española: toda la acción transcurre inamovible entre las cuatro paredes del ámbito escolar, espacio cerrado, presentado como recinto carcelario) nos muestra, en forma de ficción documental, un instituto público de París que, situado en un barrio (invisible a la cámara) con amplia y concentrada problemática social, acoge a un alumnado multiétnico, con bajo rendimiento escolar y elevado descreimiento hacia la función educativa, de quienes se podría decir que han sido seleccionados para fracasar. El centro educativo, su dirección, el profesorado, son conscientes de la situación y su funcionamiento interno es o intenta ser democrático, inclusivo, integrador, etc. Sólo acuden a soluciones expeditivas como recurso final, tras haber agotado todas las oportunidades. Sin embargo, esto ocurre tan a menudo… Es decir, como la vida misma, más o menos. El protagonista, pues siempre lo hay, es un profesor de Lengua que lleva a cabo una práctica educativa horizontal, participativa: escucha a los alumnos, habla con ellos, se interesa por sus circunstancias, por cómo viven (si bien, nunca sabremos nada acerca de la suya), etc. El paisaje normal de su aula es el de brazos levantados en solicitud de consulta u opinión. No es ni un revolucionario ni un evangelizador, intenta sólo ser un buen profesional, hacer las cosas bien (aunque también comete errores, pues esta es una profesión difícil), sentirse satisfecho de su trabajo. Desconfía del “expedienteo” y de las soluciones punitivas, todo se puede resolver llevándose bien, una cierta confianza o libertad, sin pasar de un límite. No por ello los escolares le dan muestras de una mayor simpatía o apego, o siquiera de un excesivo respeto. La cosa está bajo un cierto control, no le pidamos más. Su empeño es hacer reflexionar a sus educandos sobre el sentido del lenguaje, que lleguen a poder expresarse con una cierta propiedad y civismo, porque el lenguaje es un arma que hay que saber usar. Hasta muy avanzada la película no se puede hablar de argumento, y aun en ese caso levemente; se trata del día a día de las relaciones profesor-alumnos en el interno de la clase y, en una constelación aditiva, de los profesores en su espacio común, en las reuniones del consejo escolar o en las juntas sancionadoras, en la atención a los padres de alumnos, etc. Ello, dado el propósito realista y dialéctico de la película, ha obligado a una forma específica de rodaje, con tres cámaras en el escenario del aula: una captando continuamente al profesor, otra a su interlocutor y otra atenta a la reacción del resto de alumnos, y a una forma de planificación, derivada de lo anterior, a base casi exclusivamente de primeros planos. En el desarrollo de la película comienza a tomar forma una contradicción entre lo que se dice y su hacer real, a manifestarse una hipocresía institucional de la que no se es consciente (que posiblemente se le escapa también al espectador), su ideología educativa democrática es lo contrario de su realidad, perpetuadora de la de afuera. La exclusión se produce de forma natural, no planificada, ni siquiera deseada, “a partir de fracasos lentamente acumulados”. Finalmente, el profesor se ve obligado a acudir a la imposición de las normas para restaurar el orden. Un alumno será expulsado, tras cumplir el trámite del consejo de disciplina. Se ha hecho todo lo que se podía, quizá más, no había otra solución y el reglamento lo señala con toda claridad. El último día de clase, impera el buen rollo (sin embargo, algo fingido flota en el ambiente). Se celebra un ritual escolar de despedida: ¿qué has aprendido en este curso?, se pregunta a cada alumno. Saberes a duras penas enunciados, apenas recordados, completamente inútiles. Al terminar la clase, una alumna rezagada le confiesa con cierto pavor: “yo no he aprendido nada”. Él intenta convencerla: “algo habrás aprendido, igual que los demás”. Ella (se) responde: “no entiendo qué hacemos”. “¿Dónde, en Lengua?”, inquiere el educador. “No, aquí, todos”. Él no comprende, o lo simula. En el patio, el clásico partido de profes contra alumnos. El interior del aula vacía, las sillas colocadas sobre sus mesas, llegan los gritos y ruidos del patio. Un curso termina, otro por empezar, iguales. No cambiará nada. Alumnos y profesores, juguetes de un sistema que es lo contrario de lo que pretende ser y de lo que parece ser.

 

La Clase. Spoiler total

(Por M. García)

La película transcurre casi en su totalidad dentro de una clase (entre muros), con pequeñas escenas en la sala de profesores o en el patio de recreo.

Es principio de curso y entra el profesor en el Instituto. Se encuentra con otros profesores conocidos y se saludan con pesimismo.

Presentación de profesores

Hervé, profesor de gimnasia: “los alumnos son difíciles pero geniales”, lleva tres años.

Oliver, profesor de física, lleva 4 años.

Patrick, se dice profesor de tablas de multiplicar, lleva varios años.

Ane, profesora de inglés, trabajo en extrarradio lionés.

Frederic, profe de geografía e historia, trabajo anterior en las afueras de París.

Julie, Jefa de Estudios.

Cocinera.

Françoise Marín, profe de lengua francesa.

Se reparten de planillas de clases y horarios.

Un profe relata a Frederic como son los alumnos, cuales son buenos y con cuales hay que tener cuidado.

Presentación de los alumnos

Son los alumnos de la clase de Françoise, entrando en clase. Françoise los va recibiendo, dándoles los buenos días, y advirtiendo a alguno que se quite la gorra. Es un grupo mixto de chicos y chicas.

Gritos, empujones, follón  y desorden a la hora de ocupar sus sitios. Se colocan de forma desordenada. Los sitios no están pre asignados.

Charlas a voces. Françoise tiene que reclama silencio.

Françoise les recuerda que no se puede perder tanto tiempo en entradas, sentarse, salidas, etc. Se va parte del tiempo de clase. Una alumna, Khoumba, replica que otros profesores no dan las clases completas. 

Les pide que pongan sus nombres en una cuartillas de papel. Esmeralda objeta diciendo que ya les conoce del año pasado. Y que ella no escribe si el profesor no escribe.

Un alumno utiliza el móvil, que no está prohibido en esta clase.

Desencuentro con Souleymane

Escena en clase. Françoise les plantea un ejercicio de preguntas sobre palabras en la pizarra que no conozcan el significado. 

Souleymane no toma apuntes, no trabaja. Dice que lo hará en su casa.

Atmósfera de bloqueo y obstrucción al profesor con interrupciones  y preguntas. Françoise demuestra habilidad: no se lo reprocha ni se mosquea. Responde a todas las preguntas con estrategia y buen humor para reconducir los temas y discusiones a su terreno. Por ejemplo, cuando le objetan por qué utiliza en la pizarra nombres raros, como Bill, americano, y no emplea nombres familiares, como los de ellos (árabes, etc).

Coordinación de profesores

Frederic propone a Françoise que crucen alguna lectura de algún autor clásico francés. Françoise no lo ve claro. No ve  a sus alumnos con nivel suficiente.

Desencuentro con Rabah 

Están escribiendo, un examen. Uno dice que el bolígrafo le ha manchado la manos de tinta. El profe pide un pañuelo. Se levanta Rabah para llevárselo. Le dice que pida permiso para levantarse, lo hace y va hacia los asientos de atrás. En el pasillo cae al suelo, quizá a propósito. En la caída toca a una chica que se queja. Alguien le dice que es un vicioso y que lo ha hecho para tocarle las tetas a la chica. Françoise no se exaspera. Exige disciplina puntualmente, ante hechos concretos, pero deja pasar los incidentes y las palabras a veces malsonantes.

Pregunta provocadora de Souleymane

Explicación sobre el uso del subjuntivo. Françoise deja que haya discusión sobre la utilización del subjuntivo.  Le contestan que nadie “normal” habla con subjuntivo. Las réplicas y la discusión se acalora. Françoise para con firmeza y dice que está bien discutir, pero con calma. Como concesión empieza por aceptar que este tiempo puede ser utilizado por snobs, por burgueses, y que su utilización denota ser un poco afectado. Ello induce nuevas preguntas como “¿una persona así es un homosexual?” y una aclaración de que corresponde a diferentes formas de hablar y de la necesidad de saber cambiar de un lenguaje familiar a un lenguaje formal, y cómo para utilizar uno u otro es preciso hacer uso de la intuición, lo que genera nuevas preguntas sobre lo que es la intuición. Así el dialogo en clase es como una cadena intencionada de preguntas y respuestas donde se va perdiendo el hilo de la pregunta origen yéndose por las ramas.

De pronto surge una pregunta provocadora por parte de Souleymane. Es una pregunta hecha no directamente sino a través de un colega, Bubacar, que dice que Souleymane tiene una pregunta que hacerle pero que no se atreve, y además este le anticipa que es muy fuerte y que seguro que le castiga por hacerla, con lo cual obtiene la autorización del profesor para exponerla. La pregunta que hace, afirmando que lo ha oído decir por ahí, es que si es cierto que al Sr Marín (Françoise) le gustan los tíos. La pregunta es acompañada de exclamaciones y risas de todos como cuando se descubre una verdad vergonzosa. Una de las exclamaciones mas expresivas es la de Khoumba. Un pequeño intercambio de preguntas conduce a aclarar la búsqueda de las razones de la pregunta y tras la respuesta negativa se concluye que ha servido de alivio psicológico. Es relevante que una pregunta que podría haber sido hiriente y ofensiva es desarmada por el profesor por la falta de importancia del hecho y sin generar conflicto profesor –alumno.

Desencuentro con Khoumba

Justine en la pizarra escribe las conjugaciones del verbo “creer”. Cometes errores. No lo sabe bien. Khoumba la enmienda, otros se ríen. Rabah dice que no sabe escribir y que el si sabe. Se ríe de Cristina pero el lo hace peor. La reprimenda de Françoise sobre su desconocimiento y retraso recibe la réplica de todos, sobre todo de Khoumba quien le dice que todo el mundo piensa que “se pasa”.

Profesor en estado de histeria

Sala de profesores. Un profesor, de Tecnología, llega histérico de dar una clase diciendo que no aguanta mas, que no soporta a los alumnos, que no saben nada, que se quedarán toda la vida en ese barrio de mierda. Que no han aprendido nada en tres meses, que va a ir al Director, que no va a seguir dando clases a ese grupo. Es el desaliento total.

Segundo Desencuentro con Khumba

De nuevo en clase. Se trata de releer un texto del diario de Ana Frank. Françoise le pide a Khumba que los haga y esta se niega, dice que no tiene ganas. La actitud es calificada por otros alumnos de insolente. Khumba se justifica diciendo que el profesor se la tiene jurada, que siempre se está metiendo con ella, no piensa leer. El incidente se cierra con la advertencia de tener una conversación a la salida de clase.

Después de la lectura y en relación con la manifestación de sentimientos, como hace Ana Frank, Françoise les pide que hagan por escrito un autorretrato. Hay múltiples objeciones (mi vida no es interesante, de joven hay pocas cosas que contar, el no descubrir sentimientos propios, que no le interesa en el fondo conocerles). Bubacar dice que hay cosas íntimas. Surge el tema de la vergüenza de ser diferente, como dice Rabah que le da vergüenza estar en una fiesta donde hay gente como Françoise, que huelen a “queso”, con traje y corbata, se siente observado por su ropa, piensan que otros le pueden mirar como moro, pone en juego sentimientos de sufrir el racismo.

Wey el niño chino manifiesta que los jóvenes no se avergüenzan pero que el siente vergüenza pero por los demás, por su comportamiento maleducado (gritan, se pelean…)

Una chica manifiesta que se puede tener vergüenza por el físico, por ejemplo por las orejas.

Françoise les encarga que preparen un autorretrato, describir su personalidad

Françoise retiene a Khumba antes de salir de clase. Le pide su agenda escolar. Le obliga a que se la dé de forma educada, no lanzándola, y le dice que la sanciona. Le pregunta que le ha podido pasar en verano que explique el cambio de comportamiento, por qué a la vuelta esta siempre cabreada, no coopera, no quiere leer. Excusa de que ya no es una niña. Antes de devolverle el cuaderno Françoise le pide que se excuse con la fórmula “Me excuso por mi insolencia” y que lo haga de forma sincera. Está siendo duro con ella. Por fin cede a que se vaya. Ella niega lo dicho mientras sale. El profe irritado da una patada a una silla.

Reunión del Consejo Escolar con Profesores, padres y con el director

Hablan de una propuesta de un sistema se puntos, como el del carnet de conducir, para restar puntos en función de la faltas. Una madre replica que se sigue con sistemas para castigar las faltas pero no para valorizar a los alumnos. Polémica acerca de este sistema. Ello conduce al enfrentamiento de dos posiciones. La de Françoise que habla de flexibilizar y tener en cuenta las características del alumno (la aplicación de reglas muy estrictas crea mas tensión), y la de Frederic que habla de aplicar de forma estrictas las sanciones según las faltas cometidas. Por ejemplo los móviles en clase no están permitidos. Françoise los deja y sabe como, dice tener margen de maniobra. Frederic dice que es el reino de la arbitrariedad

Lectura de Autorretratos

Françoise lee una nota que Khumba le ha dejado en la taquilla sobre el respeto. Afirma que el respeto de los alumnos se basa en el miedo al profesor. En ella le demanda respeto mutuo. Insiste en que la tiene tomada con ella y le adelanta que tendrá una actitud pasota para no tener mas conflictos. Es como una declaración de “no volveré a hablar contigo”.

Se leen en clase los autorretratos. Esmeralda, el chino Wey, Rabah, Souleymane, etc. Los autorretratos cuentan en efecto los sentimientos de los chicos y aspectos fundamentales de su entorno familiar y social. Rabah quiere ocultar las últimas líneas que luego se descubren. En ellas dice que le gusta hacer el amor y que llegue el verano para mirar es escote de las niñas. Risas. Françoise apostilla que está bien, que no hay nada malo en mirar el escote de las niñas. Souleymane hace un autorretrato de una sola línea. Explica que no quiere contar nada de su propia vida. Esmeralda se mete con él diciéndole que no lo escribe por que no sabe escribir. Hay una áspera discusión entre Souleymane y Esmeralda. Esta le dice que no sabe ni lo que tiene escrito en el brazo. Souleymane replica que es una frase del Corán que dice: “Si tus palabras no valen mas que el silencio, pues cállate”

Presentación de un nuevo Alumno a mitad de curso

El Director entra en clase para presentar a un nuevo alumno, Carl. Pide a todos que se levanten. Obliga a levantarse a algún remiso con las palabras: “Levantarse es una forma correcta de saludar a un adulto, no es sinónimo de sumisión ni de humillación”.

Carl, chico antillano, viene de otro Instituto del que ha sido expulsado

Entrevistas con los padres de alumnos

Françoise recibe a los padres de Wey. Les trasmite las mejores impresiones de Wey, educado agradable, buenas notas. Los padres como los profesores están encantados, y reciben esta información con gran satisfacción.

Después recibe al padre de Nasim, quien dice que ellos tienen la mejor disposición de apoyo para que tenga éxito en los estudios y que tiene todo lo que ello no tuvieron.

Otra madre comenta con Françoise las posibles razones de que el chico se automargine. Entiende que va bien y tiene buenas relaciones, se pregunta si es que no le gusta al profesor su vestimenta totalmente en negro.

Otra madre explica que quiere que su hijo cambie de centro, que vaya al Enrique IV, aunque el chico pude que no tenga nivel suficiente. Le parece que en este Centro (Dolto), los chicos se estancan porque el nivel medio es bajo.

Es el turno de los padres de Souleymane (madre y hermano). Françoise les trasmite que los profesores se quejan por su actitud, no trabaja, no lleva libros, falta mucho, llega tarde…ellos no conocen esta información. Souleymane les dice que estudia. La madre no habla francés. Le traducen y replica que no lo cree.

Pasando al ordenador los autorretratos

En un aula con ordenadores. Souleymane ha traído fotos, alguna de su madre, y le piden que ponerla en el ordenador. Conecta el móvil a un ordenador y se ven las fotos.

Khoumba y Esmeralda está juntas, trabajando en el ordenador. Le pregunta  a Françoise cómo se escribe Lafayette. Este le pregunta si salen del bario y contestan que no son unas “paletas”, que se mueven por todos los distritos de Paris.

Françoise pide a Souleymane que ponga un texto a pie de cada foto para crear una historia con las fotos de su autorretrato. Françoise imprime el trabajo y los pone en la pared y llama a todos para que vean el trabajo de Souleymane que califica de bueno. Souleymane no creyéndolo le dice que si está de cachondeo. 

Carl lee ante todos su autorretrato. Está redactado diciendo en primer lugar las cosas que le gustan y después las que no le gustan. Entre las cosas que le gustan está el ir a las Antillas, ver series en Televisión, su barrio. Entre las segundas dice que no le gusta ir a ver a su hermano a la cárcel, que no le gustan los políticos, que no le gusta la guerra de Irak, que no le gustan los góticos, que no le gustan los profes muy estrictos, ni las matemáticas, no le gusta el racismo, que le gusta estar en clase.

Problema de Wey

En la sala de profesores una profesora pide atención y cuenta que la policía ha detenido a la madre de Wey, que está en un centro de detenidos, amenazada de expulsión a China. Cogida en una redada de la policía no tiene papeles aunque lleva tres años en Francia. Los profesores plantean hacer una colecta para poder pagar a un abogado y estar en el juicio para influir en la expulsión.

Una profe tiene otro anuncio: esta encinta. Lo celebran con una botella de champagne. El brindis es emocionante:  La profe formula dos deseos: que la  mamá de Wey pueda quedarse en Francia, y tener un hijo tan inteligente como Wey. 

Enfrentamientos nacionalistas y raciales internos

En el patio de recreo. Los chicos juegan a futbol. En un encontronazo entre Souleymane y otro chico se inicia una pelea con insultos: caribeño de mierda, “maliense” “puto maricón antillano”. El origen se convierte en insulto.

En clase. El tema del nacionalismo se pone en juego de nuevo con el tema del futbol, la Copa de Africa. El chico marroquí, Nasim, dice que se alegra porque juega Marruecos, que Marruecos es el mejor equipo del mundo y que siente que los de Mali no vayan a jugar porque Marruecos les ganó 4-0. Y que parece que si no juega Mali todos los africanos se sienten como si no fueran africanos.

Sale a la pizarra Arthur, el chico gótico. Le insultan “cara culo”. Defiende su aspecto y dice que forma parte de la libertad de expresión. Quiere manifestarse diferente pero en su grupo de góticos se sienten parecidos.

Bubacar sale para contestar a Nasim. Dice que se olvidó de costa de Marfil de donde es Drogvá, que está en el Chelsea y que en Inglaterra no hay ningún marroquí. Todos en segunda.

Tercer Desencuentro con Khumba

Sigue la discusión nacionalista. Sale Carl, antillano, y dice que está harto de tanta discusión con la Copa de Africa. Bubacar le replica que el no tiene equipo nacional y Carl le responde que su equipo es Francia. 

Souleymane se acalora, insulta pierde el respeto al profesor que le pide que no diga ordinarieces. Como no se calma Françoise le dice que coja sus cosas y le acompañe al Director. En el camino Souleymane va remiso. Françoise irritado le empuja y le insulta (le dice que si no está cansado de hacer el gilipollas). Souleymane le exige que no le empuje. La denuncia del profesor al Director es que “trae a un elemento perturbador que le ha tuteado en clase”. Ante el Director Souleymane se calla y no cuenta lo sucedido.

Consejo Escolar. Revisión y calificación de alumnos

Hay una reunión de profesores para calificación de alumnos. En ella están presentes dos representantes de alumnos, Luise y Esmeralda. 

Hablan de Luise, que tiene buenas calificaciones. Un profesor argumenta que sin embargo su comportamiento no es correcto y está en desacuerdo con que reciba felicitaciones. Finalmente le conceden la felicitación.

Pasan a considerar el caso de Cherif. Sus notas son irregulares, su comportamiento es malo. Mientras los profesores consideran la calificación de Sherif, las alumnas presentes en el consejo tienen un comportamiento totalmente irresponsable: no prestan atención, se divierten entre ellas, comen galletas, cuchichean, se ríen.

Viene después el caso de Souleymane. En general todos los profesores destacan su mal comportamiento. Solo Françoise sostiene que las sanciones serían contraproducentes. Frederic comenta que no basta con dejarle al fondo y esperar que no perturbe. Que no sancionarle es “comprar la paz social”. El Director comenta que justo el día anterior Françoise lo bajó a su despacho, y éste atenúa la calificación de su comportamiento, dice que solo había sido una vez durante el curso y que Souleymane tiene posibilidades. Se resuelve que Souleymane sea “advertido”, por mal comportamiento.

Desencuentro con Esmeralda y Khumba. Explosión descontrolada de Souleymane

En clase, mientras se habla de poesía, de tipos de versos y conteo de silabas, Rabah interrumpe para preguntar por qué le han bajado las notas. Françoise se extraña de la pregunta ya que no han sido aún publicadas. La razón es que las representantes de alumnos, presentes en el consejo, han apuntado notas y se las ha contado a Rabah. Françoise no comenta nada sobre esta irregularidad.

Souleymane interrumpe también para comentar que al parecer el consejo “fueron por él” . La réplica de Françoise es que algunos profesores, no él mismo, dijeron que si seguía así tendría problemas. Souleymane lo interpreta como una venganza. “No es venganza, es imponer disciplina”, replica Françoise. 

Esmeralda se suma al acoso diciendo que el profesor le insultó en el consejo diciendo que Souleymane estaba “limitado”. Khumba apoya a Esmeralda.

Françoise reprende a Esmeralda, como representante de los alumnos, por su comportamiento en el Consejo. Juzga su comportamiento tan impropio  que termina diciendo que al reírse parecían dos “fulanas”. Se produce un coro de voces de asombro y rápidamente Esmeralda le dice que las está insultando. Carl apoya con indignación que han sido insultadas. 

Souleymane interviene igualmente. Pero vuelve a tutear al profesor y a hablarle sin respeto:” tuteo a quien quiero”, “No es una cuestión de disciplina, te tumbo cuando quieras”. Souleymane en una explosión de agresividad coge su mochila dispuesto a marcharse de clase. Françoise quiere detenerle. Un compañero le retiene cogiéndole. El se chafa pero en el movimiento golpea la cara de Khumba con la mochila. Le hace una herida en la ceja y esta empieza a sangrar. Se larga de clase y sale insultando al profesor: “déjeme cabrón”.

Informe al Director

Françoise prepara un informa que presenta al Director. Tras su lectura el Director dice que no se a poder evitar un consejo disciplinario.

Françoise omite en su informe el tema del insulto a las chicas.

El Director opta por una medida provisional, prohibir la entrada a clase a Souleymane, mientras se toma una decisión definitiva.

Queja contra Françoise

La profesora Jefe de Estudios informa a Françoise de la presentación de una queja contra el por parte de unas alumnas que dicen que las ha insultado, que las ha tratado de fulanas, y que ese es el origen del incidente con Souleymane.

Francoise se dirige a ellas en el recreo, quejándose de que no hayan hablado con el directamente, y de que hayan presentado una queja. Se forma un grupo de alumnos en su entorno. Replican que igual que el se queja, ellas también pueden quejarse. Esperan que le castiguen. El las insultó y debe ser castigado. Les parece que Souleymane va a ser expulsado y que aunque aún no está decidido siempre pasa igual. Carl apostilla “los profesores que expulsan a los alumnos son unos mamones”. No acepta el insulto. Le replican que el puede decirles “fulanas “ y que ellos pueden decir igual “mamones. Le reprochan que siempre que habla se pone a gritar. No puede resolver la situación. ¡Ya basta! y se marcha.

Khumba le adelanta para hablar con el. Le recuerda que si expulsan a Souleymane las consecuencias serán que su padre lo enviará a Mali.

Reunión de profesores. Caso Souleymane

En las sala de profesores se comentan los hechos. Sobre lo irremediable del expediente disciplinario a Souleymane. Françoise dice que el año anterior hubo doce expedientes disciplinarios, resueltas las doce con expulsión. Las posible medidas previas se desconsideran porque en el consejo disciplinario el resultado está cantado. Se plantea la posible  y terrible consecuencia de que Souleymane vuelva a Mali. Los profesores no asumen que esta posibilidad pueda plantearse. Les parece una exageración, casi una amenaza. Frederic piensa que es una cuestión de principios, y que no pueden sustituir el papel de los padres. Françoise resume: “pequeñas indisciplinas desde el principio van acumulándose y se termina en un consejo disciplinario”.

El Director obliga a Françoise a incluir en el Informe el incidente con las chicas representantes.

Consejo disciplinario 

Están presentes el Director, Secretaria, padres de alumnos, profesores, entre ellos Françoise y Frederic, representantes de alumnos, Souleymane y su madre. El Director lee los hechos y afirma que no dice que Souleymane sea un chico malo pero que por hechos, voluntarios o involuntarios, es un impedimento que impide que la clase avance. Frederic califica la situación de incidente bastante violento totalmente inadmisible. Otra profesora añade que no le califican de violento pero el problema es que no controla ni lo que dice ni lo que hace. Souleymane no quiere defenderse, dice que se la suda. Su madre hace una defensa cerrada, en idioma de Mali. Dice que es un buen chico, que estudia, que ayuda a sus hermanos a estudiar y ayuda en casa. Unos padres rechazan la presencia en el Consejo de Françoise, por estar concernido por los hechos (haber insultado a las chicas), actuar como juez y parte. El Director justifica su presencia. Françoise se defiende diciendo que los insultos no tienen que ver con los hechos. Insisten en que si está en el origen de los hechos y que Souleymane actuó así porque salió en defensa de las chicas. Frederic insiste en que no hay nada que justifique tutear al profesor, insultarle e irse de clase sin su permiso. 

Expulsión de Souleymane

La madre de Souleymane pide perdón en su nombre. Esperan fuera la  resolución del Consejo. Les avisan para oír la resolución, que es la de expulsión.

Resumen del Curso

En clase, cada chico está diciendo que es lo que han aprendido en el curso. Van pasando sucesivamente los alumnos y cuentan una impresión breve de lo que han aprendido. Esmeralda dice que no ha aprendido nada, que no ha aprendido nada de los libros leídos porque son un rollo. Es una provocación, pues también dice que ha leído la República de “Socrates” y parece haber aprendido de que va el libro.

Finaliza la clase y Françoise reparte los trabajos “Autorretratos”. La última alumna en salir se dirige a él y le dice “Señor no he aprendido nada”- ¿Por qué dices eso? – Todos dijeron que aprendieron algo. Por comparación yo no he aprendido nada – a todos les costó decir lo que aprendieron – Yo no entiendo. No entiendo lo que hacemos- ¿En lengua? – en todas las materias- No puede ser – No quiero hacer FP – Depende de lo que hagas el año próximo – si pero no quiero.

Epílogo

Partidillo de futbol en el patio de recreo entre profesores y alumnos, jaleado por todos.

Clase vacía.

Reparto 

Director:  Laurent Cantet

Inspirada en la obra “Entre les murs” de François Bègaudeau

François por François Bègaudeau

Y escolares que se interpretan a si mismo excepto Khoumba y Souleymane.

La mayoría de los profesores se interpretan a si mismos

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