Kurosawa y el Cine Clásico

Kurosawa y el Cine Clásico

JS

Recordaros, muy brevemente, que hoy en cine clásico una película japonesa, Los siete samuráis(1953) de Akira Kurosawa, de quien ya hablamos en la tertulia. Baste añadir que Kurosawa es uno de los mejores del cine nipon junto con Ozu, Mizoguchi, Ichikawa… Se le ha criticado su dependencia del cine occidental y de algunas de sus obras se han hecho versiones autorizadas como Cuatro confesiones(1964) de Rashomon (1950) o Los siete magníficos (1960) de Los Siete Samurais, o no autorizadas como el espagueti western “Por un puñado de dólares” (1964) a partir Yojimbo, el mercenario (1961).
 No olvidemos algunas obras suyas muy interesantes como El perro rabioso (1949) o El Angel borracho (1948).

AC

CLÁSICO: estas obras representan el punto álgido del desarrollo artístico, han alcanzado una ejemplaridad que sirve de norma a las generaciones posteriores. O bien: “a través de su efecto siempre actualizador lo clásico se muestra como una exigencia constantemente presente de descubrir la humanidad del ser humano y de conservarla en obras ejemplares”.

Nuestra televisión (y el resto de medios de comunicación y de cultura) ignoran esta exigencia. Creo que en el cine se nota más que en las otras artes, quizá por ser más joven. En general, llaman “clásico” a los “best sellers” cinematográficos del pasado. Lo vemos todas las semanas con la “película clásica” americana de turno. Hoy sí que el título de clásico corresponde a la realidad. Pero… Siempre hay peros en el país de la apatía y ociosidad cultural. “Los siete samuráis” la llevan pasando desde hace años por las cadenas estatales. Quienes hayan puesto un poco de interés ya la han visto. Es que no se hubiese podido  buscar otra menos conocida por el público? Hay por lo menos una docena de películas magistrales de Kurosawa. A lo que se ve no lo han intentado, hasta tal punto llega la haraganería y el paletismo cinéfilo de los que dirigen el programa. Bien, pues si queda alguien que no la haya visto, que aproveche y la vea. Para la siguiente semana, más “clásicos” americanos. Por cierto, ganas tengo de ver pelis del trío Kurosawa-Ozu-Mizoguchi, grandes maestros. Pero cada vez me inclino más por el primero, a quien la crítica mistificadora francesa lo ha rebajado en beneficio de los otros dos. Y de ahí la opinión se extiende urbi et orbi sin ningún criterio.

RS

Sobre A.K vi hace poco un documental, rodaje de Ran, de Chris Marker, en Filmin. Se llama A.K año 1985. Me gustó

AC

Tiene que ser muy interesante. Ran fue una producción de Serge Silberman, productor de cine francés, porque en Japón no se la querían producir.

JS

Un detalle. Hace ya muchos años en la televisión pública hubo un ciclo de Kurosawa. Ahora esto es impensable.

AC

Hace muchos años ponían ciclos de toda clase, hoy impensables. Allá por 1969 o 1970 (tardo franquismo) pusieron un ciclo de películas húngaras: o sea, de la República Popular Socialista de Hungría. Yo lo vi.

MT

Curiosamente, yo no había visto nunca esta peli “Los Siete Samurais”. Me impresionó, como la luna creciente naranja que nos ofrecía la noche fuenlabreña

MG

La película “ Los siete samuráis” me ha impresionado iguelamente, entre otras cosas, porque plantea el drama de enfrentamientos de clases sociales, atemporales y ubicuos, y la solución o desenlace formulado por Kurosawa que corresponde, en mi opinión, a un pensamiento marxista.

En primer lugar la existencia del bandidaje, los criminales, los depredadores humanos que van contra los grupos sociales naturales, honestos, que trabajan socialmente por su supervivencia pacífica. Representan dos clases sociales. Hay que tomar partido, y Kurosawa los define a aquellos como la clase a la que hay que derrotar por todos los medios, a los que hay que aniquilar, y a estos, el pueblo, como la clase que hay que salvar.

El temor a los violentos va unido al enorme miedo que paraliza a los débiles campesinos. Un miedo infinito porque están en peligro sus bienes, su honor, la inviolabilidad de los suyos, su vida. Es un conservadurismo paralizante. Solo el mas viejo del pueblo, con una sabiduría que remite a tiempos pasados, afirma como un oráculo, que la solución es la lucha, dificilísima contra los opresores, que exige adquirir conciencia de su capacidad de lucha y poner los medios con ayuda de samuráis.

Los samuráis son un estamento de guerreros de incalculable destreza y fuerza, representantes otrora del liderazgo militar y político. Actualmente, perdidos sus privilegios, generalmente ponen su valor al servicio de los poderosos a cambio de riquezas. Es una fuerza conservadora al servicio de los dominantes. Pero excepcionalmente su existencia remite a un código de valores. Kurosawa convierte a un grupo de ellos en la fuerza militar que va a defender a los débiles frente a los bandidos, convirtiéndose en el paradigma de la verdadera milicia.

Los samuráis están dispuestos a luchar en defensa del pueblo sin recibir prácticamente nada a cambio. Solo les une la atracción por un líder samurái consciente del alto valor de la empresa: salvar de la depredación a un pueblo.

Los campesinos no solamente son débiles frente a los violentos. Son moralmente miserables: miedosos, egoístas, mentirosos, avariciosos. Objetivamente no merecen la ayuda de los samuráis, su salvación. Van a precisar el esfuerzo concienciador de estos para prepararlos para la lucha. Solo al final en la batalla y como consecuencia de la lucha y el heroísmo de los samuráis el perfil de los campesino se acerca al modelo de pueblo que lucha por su liberación.

Los campesinos ocultan como el mayor bien a preservar, a sus propias mujeres e hijas, con frecuencia raptada y violadas por los bandidos. No obstante su miedo es atávico y lo extienden a sus propios libertadores, los samuráis.

El amor interclasista entre una campesina y un samurái se dibuja como un drama tan grande como la propia guerra. Solamente el discurso liberador del líder samurái hace tomar conciencia al padre de la presunta mancillada de la necesidad de asumir una mayor libertad de las mujeres.

La lucha contra los bandidos va a ser terrible pero victoriosa. La inteligencia de los samuráis junto con la fuerza de un pueblo que va a actuar unido y en mayoría, va a contener a la fuerza bruta de los bandidos, que van a ser masacrados uno a uno bajo la mano justiciera del pueblo guiados por los samuráis.

Aunque la victoria militar ha sido protagonizada por los samuráis, estos finalmente reconocen que ellos han sido meramente un instrumento y que la victoria pertenece y pertenecerá al pueblo.