EN TORNO A “MATAR A UN RUISEÑOR”

En relación con la reciente proyección de la película “Matar a un ruiseñor” en la TV2:

Momento cumbre:

JS

“Matar a un ruiseñor” (1962), de lo más interesante del dúo Robert Mulligan y Alan J. Pakula (director y productor, respectivamente), basada en la novela de Harper Lee.
 En realidad, la traducción es “Matar a un sinsonte”. El sinsonte es un ave de los bosques de Norteamérica. La peli se fija en los prejuicios y el racismo del Profundo Sur en tiempos de la Depresión (aunque la historia podría ser contemporánea con la realización del film y casi con la actualidad). 
 Atención al debut de Robert Duvall.

AC

No saber cómo acaba no es lo que más  importa. Gregory Peck ganó el Óscar al mejor actor (también la película lo ganó al mejor guion, aunque no a la mejor fotografía en ByN, que tal vez merecía. El premio a la mejor película se lo dieron entonces a Lawrence de Arabia y al mejor director a Frank Perry con una película semi independiente -de Hollywood-: David y Lisa).

Seguro que más de uno/a ha leído la novela (yo no). Sería interesante la  compararación libro y película. Harper Lee solo escribió este libro en su vida (y ganó el Pulitzer con él). Hace un par de años, cuando ya tenía 90, se publicó otro suyo que siempre se había negado a publicar, de valor dudoso, pues era solamente el borrador de su famosa novela. Sobre su amistad con Truman Capote, que, con otro nombre aparece en el filme, es el amigo de los dos hermanos:

https://www.google.com/amp/s/elpais.com/elpais/2015/05/15/estilo/1431699767_040283.amp.html

RS

Matar a un ruiseñor. Dos apuntes: 

Música (Elmer Bernstein) que define escenas sin prevalecer sobre la historia y la imagen:

Desenlace: un cuento/sueño infantil que podría tener entidad sin el resto de la película. Personalmente el final  es muy grande, a partir de la escena de los hermanos volviendo a casa por el bosque, no podía despegar los ojos de las imágenes. 
B/N impecable, de lujo.

AC
Sí, refleja perfectamente esa fuerza casi mítica de los recuerdos de la infancia que casi se confunden con los sueños, tal como un cuento. Ese (nocturno) movimiento de cámara final que se eleva desde la ventana que encuadra a padre e hija hasta la copa de los árboles y cierra la película de forma análoga, aunque con un (diurno) movimiento inverso, a como la abre. O la estupenda secuencia de los títulos de crédito en la que unas manos de niña  (o tal vez de mujer) abren la caja de las reliquias infantiles. Muchas cosas más se podrían aún decir de esta maravillosa pelicula. Verla más veces nos hace descubrir más cosas.

La película tiene valores notables como el dramaturgo Horton Foote, el músico Elmer Bernstein y el fotógrafo Russell Harlan.


JS

Se me olvidó comentaros acerca de Matar a un ruiseñor que la película tiene valores notables como el dramaturgo Horton Foote, el músico Elmer Bernstein y el fotógrafo Russell Harlan.
 A mí me llamó la atención los hermosisimos títulos de Stephen Frankfurt, (creo recordar que también hizo los de La semilla del diablo). Lo digo esto porque Frankfurt conforma con Maurice  Binder y Saul Bass la triada extraordinaria en cuanto a títulos se refiere en las décadas de los 50 y 60.

El preámbulo que acompaña a los títulos de “Matar a un ruiseñor” es tanto mejor cuanto que contribuye de manera muy expresiva  (pocas veces vista o conseguida) al sentido de la película.

MT

Creo que esta es una de las pocas películas en la que los niños protagonistas no me resultan repelentes

JS

A propósito de lo que comenta Marisa acerca de los niños, “un director que se precie no deberá trabajar jamás ni con perros, ni con niños, ni con Charles Laughton”, decía Hitchcock.

AC

Pues lo hizo dos veces con Laughton, varias con niños (El hombre que sabía demasiado, Los pájaros) y, seguramente con, perros (tal vez en ¿Pero quién mató a Harry?).

JS

Laughton decía que odiaba a todos los niños y dirigió La noche del cazador, pero, eso sí, con la ayuda de Mitchum, que era su intermediario para con los niños.

Acerca de Matar un ruiseñor y el racismo, un dato real: la primera escena de amor “interracial” se rodó en Cien rifles con Raquel Welch y Jim Brown en 1968!”