ERIC ROHMER (I): “MI NOCHE CON MAUD”

ERIC ROHMER (I): “MI NOCHE CON MAUD”

 

(Por A. Cirerol)

ERIC ROHMER (I): “MI NOCHE CON MAUD” (1969) fue la 3ª película de E. ROHMER y la mejor de su extensa filmografía. La más cinematográfica y la que fijó su característico estilo. Forma parte de su ciclo titulado “Seis Cuentos Morales”, variaciones sobre el mismo tema, en las que “el protagonista (narrador) comprometido con una mujer se siente atraído por otra y finalmente vuelve con la primera.

Aquí, la historia transcurre en una pequeña ciudad de provincias (Clermont-Ferrand). Je an-Louis (Jean-Louis Trintignant) es un ingeniero (católico) que trabaja en la Michelin. En una iglesia conoce a una chica rubia (Françoise: Marie-Christine Barrault) que le parece su ideal de esposa y decide que se casará con ella. Una noche encuentra a un amigo suyo (marxista) que le lleva a casa de una amiga: Maud (Françoise Fabian), una mujer divorciada, sensual, inteligente y librepensadora. La antítesis de Jean-Louis.

La película transcurre casi enteramente en el apartamento de Maud. Los tres hablan sobre el amor, la religión, la libertad, el azar, las matemáticas… Cae una tormenta de nieve. El amigo se va, Jean-Louis se queda. Pero, aunque Jean-Louid lo desea, no pasa nada, él es demasiado moralista (o puritano) para violentar su moral católica. Así transcurre “su noche con Maud”.

Françoise y Jean-Louis inician su noviazgo. Pero ella se debate con una inquietud moral. Le confiesa que tiene un amante. “Aún le amas?”, pregunta Jean-Louis-Louis. “No. Ya se acabó. Solo te quiero a ti”. Para tranquilizarla, él le cuenta  (se inventa) que también ha tenido otras amantes.

UN IRÓNICO Y MAGISTRAL HAPPY END.  Pasan cinco años. Jean-Louis y Françoise se han casado, tienen un hijo. Un día se encuentran en la playa con Maud. Se hablan cortésmente, aunque con desapego. “!Así que era ella! Tendría que habérmelo imaginado”, dice Maud refiriéndose a Françoise. Él no entiende su alusión. Al despedirse él pregunta (por mera cortesía): “Viene a veces por Clermont?”. “”Nunca”, responde ella. “Y usted por Toulouse?”. “Nunca”.

Luego, en la playa, Françoise está cohibida. Él piensa que es porque cree que Maud era su amante. En voz en off escuchamos el pensamiento de Jean-Louis: “Estaba a punto de decirle No pasó nada, cuando, de pronto, entendí que la confusión de Françoise no se debía a lo que sospechaba de mí, sino a lo que creía que yo sabía de ella y que, en realidad, descubrí en ese momento, en que a partir del encuentro con Maud me di cuenta de quién había sido su amante. Así que la mentí:  “Sí, ella fue mi última aventura”. El plano final muestra a la pareja corriendo alegremente con el niño de la mano hacia el mar. Una familia feliz. Pero aquella otra imagen permanece en nuestra memoria: la de Maud desapareciendo para siempre entre las dunas de la vida de Jean-Louis, la última oportunidad perdida del amor libre, sensual, insumiso a las ilusiones espirituales de la ideología religiosa.

Siento no disponer de esa extraordinaria secuencia. Más motivo para ver (o volver a ver) la película.

Comentarios

  1. Sol

Bien por recordar a Rohmer y, en mi opinión, su mejor película. Yo tampoco puedo encontrar esa escena. Hace mucho se publicó una buena antología de su obra, pero ahora será, me temo, más difícil hallará. Esperar que se emita por TV( española) me parece harto difícil.