Mankiewicz al desnudo

AC

Coincidiendo con el partido de la selección, una buena oportunidad de ver en la sección de cine clásico, o sea, americano, de la 2 “Eva al desnudo” (1950) de Joseph Mankiewicz. Título original: “Todo sobre Eva” (Almodóvar se apropió del título para ponerle uno parecido a una película suya). La de Mankiewicz ganó unos cuantos Óscar, entre ellos el de mejor película, director y guion. Pero las actrices se quedaron sin premio. Anne Baxter, la ambiciosa de la peli, solo tenía 27, pero ya había hecho bastantes películas, entre las cuales “El cuarto mandamiento” (“The magnificente Amberson”) de Orson Welles. A Bette Davis la conocéis todos. Georges Sanders se especializó en papeles de cínico y aquí consiguió un Óscar. Sobre Mankiewicz escribe el crítico Andrew Sarris: “El suyo es un cine inteligente, pero sin inspiración. Aunque su ingenio es superficial, tiene la suficiente personalidad para poder colocarlo en sus mejores momentos próximo a los mundos de Óscar Wilde (en “Eva al desnudo”) y Scott Fitzgerald (“La condesa descalza”)”. Lo cual, si he de decir la verdad, me parece un tanto exagerado. 

JS

Yo he visto algunas pelis de Mankiewicz y me parece que se ha exagerado mucho sobre su talento. No obstante, es curioso que su cine descansa siempre en los mismos parámetros sobre la a literalidad de los personajes en que siempre hay un mundo subyacente de ficción en que nada es lo que parece, incluso en las obras en que tienen un guión ajeno, como es el caso de “El día de los tramposos”(1969), con guion de Robert Benton, o “La huella” (1972), con guión de Anthony Shaffer.
Esto de las coincidencias en las obras de un director se producen más de lo que es dable esperar. Por citar ejemplos de películas recientemente emitidas está el caso de Luis García Berlanga Martí con referencia a los lavabos (y más aún, en su guionista Rafael Azcona), dentro de un contexto de eros y tanatos.
Aunque no se lo he oído a ningún catecúmeno, ni siquiera al príncipe de todos ellos, el crítico Andrew Sarris, siempre me ha llamado la atención que en el cine de Frank Capra hay una referencia al agua, con secuencias de chapuzones, lluvia etc. en casi todas sus películas, situación que asimismo se puede contemplar en el cine de Robert Altman, en donde frecuentemente hay componentes hídricos en forma de lluvia, nieve e incluso en imágenes de cristales, ventanas, espejos…

AC

Muy interesante tu reflexión acerca de determinadas pautas redundantes, manías u obsesiones de determinados cineastas. En el caso de Mankiewicz , su afición al diálogo. En sus películas los personajes no paran de hablar. En esto resulta muy teatral. No es raro que filmara (en toda su integridad) el “Julio César” de Shakespeare. Como, también, “Cleopatra”, un tema que el mismo autor evocó en su obra “Antonio y Cleopatra”. Otra característica de este director es su reincidencia en la voz narrativa en off, algo que también les encanta a los directores franceses y que a mí en general me fastidia bastante (aunque menos que los rótulos escritos en los que se explican determinadas elipsis de la acción, lo cual incluso me irrita).

JS

Sí, por ejemplo en Mujeres en Venecia (1967). Esto de hablar sin parar también ocurre (aunque en menor medida) en otro cineasta coetáneo, Richard Brooks.